Guerra Colonial. Colonialismo, procesos postcoloniales y relaciones internacionales

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Bolívar, Mina y su reunión libertaria en Haití, 1816

Bolívar, Mina, and their Libertarian Meeting in Haiti, 1816

Gustavo Pérez Rodríguez

Escuela Nacional de Antropología e Historia

Recibido: 02/06/2025
Aceptado: 04/07/2025

DOI: https://doi.org/10.33732/RDGC.17.126

Resumen

Tras la Independencia de Haití, su presidente Alexandre Pétion apoyó a expediciones libertadoras de los reinos americanos. En particular, para julio de 1816, Simón Bolívar se encontraba en Puerto Príncipe recuperándose de un revés en Venezuela, cuando recibió una carta de Xavier Mina, el joven guerrillero navarro, quien lo invitaba a formar parte de una expedición libertadora de la Nueva España. El intercambio epistolar culminaría con una reunión llena de expectativas en Haití, en octubre de 1816, y su resultado sellaría el futuro de Bolívar y Mina, y el de los procesos de Independencia de México y Venezuela.

Palabras clave
Bolívar, Xavier Mina, Haití, Independencia.

Abstract

After the Independence of Haiti, its president Alexandre Pétion supported liberating expeditions of the American kingdoms. In particular, by July 1816, Simón Bolívar was in Port-au-Prince recovering from a setback in Venezuela, when he received a letter from Xavier Mina, the young Navarrese guerrilla, who invited him to be part of an expedition to liberate New Spain. The exchange of letters would culminate in a meeting full of expectations in Haiti, in October 1816, and its result would seal the future of Bolívar and Mina, and that of the processes of Independence of Mexico and Venezuela

Keywords
Bolívar, Xavier Mina, Haití, Independence.

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0. CC BY

INTRODUCCIÓN

Se puede decir que en México Simón Bolívar es reconocido como El libertador de Sudamérica por excelencia y por ser quien concibió ese intento de unir a las diversas naciones de esta América hispana para crear una sola, con lo que se constituiría como una potencia mundial: “el sueño bolivariano”. Empero, se debe de ahondar en los vínculos directos existentes entre México y Bolívar, para de esa forma afirmar los lazos fraternales de nuestra nación con el caudillo suriano. Uno de ellos es, en efecto, el que tiene que ver con el joven navarro Xavier Mina y su intento para que el caraqueño se sumara a su expedición libertadora de la Nueva España e instaurar lo que Mina y su compañero novohispano Servando Teresa de Mier, reconocían ya como la República Mexicana. El presente trabajo tratará de reconstruir históricamente las circunstancias que llevaron a Mina y Bolívar a entrevistarse en Puerto Príncipe para tratar de unificar sus luchas, que al final iban en el mismo sentido libertario de los pueblo de la América hispana.

LA EXPEDICIÓN LIBERTADORA DE XAVIER MINA A LA NUEVA ESPAÑA

Para finales de 1816, la lucha patriota americana se encontraba en una situación delicada, ante la decadencia del movimiento insurgente y la violenta respuesta de la corona hispana, para preservar sus reinos en el continente.

En la Nueva España, en particular, la ofensiva insurgente había terminado y sus principales jefes habían sido fusilados o se habían escondido o indultado. No obstante, la lucha continuaba y su tenacidad y actividad guerrillera se concentraba en el Sur con Vicente Guerrero y en la Provincia de Guanajuato con el padre José Antonio Torres, Pedro Moreno y el Gobierno Provisional Mexicano, heredero directo del disuelto Congreso de Anáhuac, de José María Morelos.

Es esa circunstancia en que llega desde la propia Europa una nueva expedición de apoyo a la insurgencia americana con la idea de liberar a la Nueva España, que era considerado el reino más rico y con el que le era factible al rey Fernando VII mantenerse en el poder absolutista en la península1.

En efecto, tras una larga travesía, Xavier Mina y Larrea (1789-1817), el Dr. Servando Teresa de Mier (1763-1827) y su División Auxiliar de la República Mexicana, cruzaron el Atlántico para desembarcar en Norfolk, Virginia, en los Estados Unidos, el 1° de julio de 1816, fecha en que el joven guerrillero cumplía 27 años, con la idea de completar su empresa y enterarse de la situación real de la insurgencia novohispana.

El navarro, se debe recordar, había organizado una guerrilla para contratacar a las tropas invasoras de Napoleón Bonaparte en la Península hispana, en 1808 y tras casi dos años de actividad efectiva, fue hecho prisionero y llevado a Francia. Años más tarde, en 1814, tras la caída de Napoleón y su eventual salida de su cautiverio y darse cuenta de la opresión en que vivía el pueblo peninsular, Mina realizó uno de los primeros pronunciamientos liberales contra el régimen absolutista del rey Fernando VII, y al fracasar en su intento de tomar Pamplona, tuvo que refugiarse en Inglaterra, a donde llegó en abril de 1815.

En Londres conoció al religioso novohispano Servando Teresa de Mier (1763-1827), quien –se presume-, lo había convencido de ponerse al frente de una expedición libertadora de la Nueva España, apoyada financieramente por particulares ingleses. Fue entonces que Xavier consideró que la esclavitud peninsular coincidió con la conquista de ésta, “porque los reyes tuvieron para asalariar bayonetas -escribió-: sepárese la América y ya está abismado el coloso del despotismo; porque independiente de ella, el rey no será independiente de la Nación. México es el corazón del coloso y es de quien debemos procurar la Independencia. He jurado morir o conseguirla…”2.

De tal forma, Mina seguiría con su lucha contra el monarca Borbón, pero esta vez debilitándolo desde los dominios americanos, es decir, despojándolo de su virreinato más preciado, de donde obtenía la mayor parte de los recursos para sostenerse en el poder, y así obligarlo a aceptar una monarquía constitucional en la península, regida por la Constitución de Cádiz, de 1812. Al tiempo, calculaba que podría dar libertad al pueblo novohispano, que se desangraba hacía años en busca de su emancipación, e instaurar la República Mexicana, de la que hablaba el Decreto Constitucional de Apatzingán, de 18143.

Ya en los Estados Unidos, Mina buscó también obtener apoyo militar y financiero de empresarios estadounidenses, además de entrar en contacto con patriotas americanos que se asilaban ahí. No obstante, tardó poco en confirmar el peor de los escenarios para sus planes: José María Morelos, el jefe insurgente con más prestigio político y militar, había sido tomado prisionero y fusilado por las fuerzas del rey y el Congreso Americano se hallaba ya disuelto apenas unos meses atrás. Con tales noticias quedaba su expedición al aire, ya que su financiamiento estaba basado en que el gobierno insurgente o uno de sus dirigentes reconocieran y sostuvieran los compromisos adquiridos. Ante tal situación, el navarro se vio en la necesidad de peregrinar de una ciudad estadounidense a otra, en la búsqueda de posibles inversionistas y oficiales que aceptaran unirse a la División con la promesa de liquidar sus pagos posteriormente.

Fue entonces que recurrió al Caribe, pues tenía especial expectativa en Haití, que desde 1804 era una nación independiente. En los Estados Unidos supo que su presidente, Alexandre Pétion, ofrecía refugio solidario a los patriotas americanos que llegaban a la isla y los auxiliaba en la organización de sus expediciones al continente, con el afán de contribuir a independizar y abolir la esclavitud en toda la América española.

Pero había más: Mina y Mier conocieron en los Estados Unidos, a los caraqueños Felipe Estévez y Mariano Montilla, antiguos oficiales de Simón Bolívar, quienes les informaron que entre los insurgentes americanos asilados en la isla se encontraba en efecto Bolívar y ellos no dejarían pasar la oportunidad de entrevistarse con él y tratar de sumarlo a su expedición. Desde Londres sabían de su fama y de que era ya reconocido como “El Libertador”, título proclamado por el pueblo de Caracas, desde 1813.

En particular Mier había tenido amistades en común con Bolívar como el millonario caraqueño José Sarea, conde de Gijón, de quien sirvió como interprete en París; así como la de Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, con quien vivió mientras organizaban una escuela de lengua española en Francia. Incluso Bolívar cita a Mier en su célebre Carta de Jamaica, cuando menciona que “el emperador Carlos V formó un pacto con los descubridores, conquistadores y pobladores de América, que, como dice [Servando Teresa de Mier y] Guerra, es nuestro contrato social”4. Existía pues un interés mutuo por conocerse entre Mier y Bolívar, aunque por diversas circunstancias esto nunca se llegó a verificar5.

Por otra parte, Mier desconfiaba de Montilla y durante su prisión posterior escribiría que aquel estaba en Galveston “desterrado a los Estados Unidos por el gobierno de Venezuela [y que era] instigador entre sus partidarios y los de Bolívar”, además de que había intrigado contra el célebre general Francisco Miranda y que, no obstante, Xavier lo había nombrado como jefe de su Estado Mayor y dejado a cargo de su expedición cuando partió a Puerto Príncipe para entrevistarse con Bolívar, con la orden de que partiera a alcanzarlo en la isla, lo que Montilla nunca verificó6.

SIMÓN BOLÍVAR EN HAITÍ

Por su parte Simón Bolívar (1783-1830) había iniciado su vida revolucionaria a partir de 1810 y al año siguiente obtuvo el grado de coronel por parte de los patriotas sudamericanos. A partir de entonces su carrera política-militar alternó entre triunfos y fracasos hasta finales de 1815, que tuvo que exiliarse en Jamaica y después en Haití, mientras el general realista Pablo Morillo se hacía de Venezuela.

Regresó al continente en enero de 1816 y después de fundar con mucho esfuerzo la Segunda República Venezolana, sufrió una grave derrota en Ocumare frente a los realistas, por lo que tuvo que refugiarse en la isla por segunda vez, en la segunda mitad de ese año.

En octubre de ese año Pétion recibió “la dignidad de jefe vitalicio de la República de Haití por la aclamación libre de sus conciudadanos”, por lo que se mostró como deferente sostenedor de Bolívar y de acuerdo con Southerland le facilitó lo que requería el caraqueño, y lo hizo de forma prudente, por lo que “el gobierno español no tuvo ocasión para hacerle el menor cargo de infringir la neutralidad haitiana”7.

Fue entonces que llegó a manos de Bolívar la carta de Mina, entregada por el oficial de marina Felipe Estévez, quien llegó a la isla en la nave El Condor. En efecto, en su escrito del 21 de julio de 1816, Xavier le explicó la causa de su expedición y el progreso en que se encontraba, invitándolo a integrarse a su dirigencia. Le avisó entonces que tenía interés en conocerlo y que, si estaba de acuerdo, lo visitaría en Haití, ya que deseaba “su vista y su trato” para acordar sobre los dos proyectos libertarios y procurar integrarlos en uno8.

Por su parte, Bolívar debió contestar afirmativamente y a finales de septiembre lo aguardaba ya en Puerto Príncipe. “Esperamos a cada instante al General Mina -comentó con entusiasmo a su amigo Maxwell Hyslop-, quien a la cabeza de una expedición se debe dirigir sobre México”9.

No obstante, el ministro español en Estados Unidos, Luis de Onís, se enteró de la intención del navarro el 23 de julio, sólo dos días de escrita la carta, y lo informó de inmediato al rey Fernando VII y al entonces virrey novohispano Félix María Calleja. Los rebeldes “saldrán en breve al mar en la expresada fragata –les advirtió en una correo- con destino, según dicen, a La Margarita a reunirse a la expedición de Bolívar”. Al tiempo, Onís levantó una queja ante el gobierno de los Estados Unidos, por desentenderse de los preparativos de aquella expedición. Ante la nula respuesta y lo grave que les parecía la situación, la Corona llegaría al extremo de enviar a un espía con la finalidad de asesinar al joven general.

Al enterarse Mina que podía ser detenido por las autoridades estadounidenses y que agentes realistas le seguían los pasos para asesinarlo, decidió enviar a Mier a Veracruz para distraer a sus enemigos y conocer la situación de los puertos de su costa, y tras unos días, él partió con el grueso de sus naves hacia la isla caribeña, el 28 de agosto. Sin embargo, Mier no llegó a su destino y decidió regresar y dirigirse a Galveston, donde el comodoro francés Louis Aury había sentado su base de operaciones, las que los patriotas americanos calificaban de libertarias y las autoridades realistas de piratería. De esta forma, se perdió la oportunidad de que Mier y Bolívar se conocieran en persona, pero aún tendrían más por compartir en los siguientes años.

UNA ENTREVISTA LLENA DE EXPECTATIVAS

Por su parte, Bolívar aguardaba con impaciencia a Mina y así lo mencionó en otra carta en francés, del 4 de octubre, al señor Hyslop:

“El general Mina me ha hecho el honor de escribirme de Baltimore, con fecha del 21 de julio -contaba en su carta-, donde se ocupa de una expedición, que me dice haber organizado con su crédito. Está destinada a México y ya una parte de ella ha llegado a Puerto Príncipe donde el general es esperado todos los días. Su carta está llena de elogios que él me hace que sería demasiado largo detallarle aquí”10.

El navarro llegó finalmente a Haití el 12 de octubre a bordo de El Caledonia. Al día siguiente, ocurrió el esperado encuentro entre Xavier Mina y Simón Bolívar en una casa a las afueras de Puerto Príncipe, propiedad de Robert Sutherland, un influyente comerciante y agente británico, a las que asistió también el presidente Pétion, y se mantuvo bajo una atmósfera llena de fraternidad y expectativas.

Aunque no existe un documento que narre lo acontecido en aquellas reuniones -que como se sabe debían mantenerse en secreto-, de acuerdo con los antecedentes de ambos y las coincidencias de vida y lucha, se puede reconstruir lo sucedido al interior de ellas. Como ambos eran jóvenes instruidos (Bolívar era seis años mayor) y pertenecían a la misma generación de militares y del propio ámbito ilustrado hispano, de ideas liberales, románticas y republicanas, se puede presumir que intercambiaron opiniones sobre las campañas napoleónicas, así como de los derechos del hombre, los que debían estar por encima de los de cualquier régimen, y sobre la libertad como el don más preciado del hombre, que debía procurarse y por el que bien valía arriesgar la vida.

Al tiempo, se puede inferir que Bolívar y Mina hablaron también de sus experiencias particulares en los frentes de batalla, pues ambos se acercaban a la década de actividad bélica: uno en el reino de Navarra y el otro en el de Nueva Granada. Otro tema de conversación, pudieron ser sus experiencias en los lugares en común que habían visitado, aunque en circunstancias muy diferentes y en distintos tiempos. Se sabe que los dos habían estado en Londres, París, Madrid y Filadelfia, además de que Bolívar ya había viajado a Veracruz y a la Ciudad de México, en 1799. Existe la posibilidad -lo que algunos autores afirman y otros rechazan- que en su ruta a Puerto Príncipe Xavier haya hecho escala y desembarcado de forma anónima en Veracruz, para platicar con algunos empresarios de aquel puerto, que habían prometido financiar su expedición libertadora.

Ahora se encontraban reunidos en Haití, donde coincidían su acción y sus intenciones libertarias para la América española. Sólo había que acordar los términos y las proyecciones del actuar conjunto. Como en su carta a Pavón y Almanza, empresarios novohispanos que apoyaban a la idea de la insurgencia, de septiembre de 1816, es probable que Xavier le haya asegurado que trabajando unidos podrían alcanzar sus metas:

Un momento de unión y México está libre y Europa reconoce su independencia –expuso… Porque México es el corazón del coloso y es de quien debemos procurar con más ahínco la independencia. He jurado morir o conseguirla, vengo a realizar en cuanto esté de mi parte el voto de los buenos españoles, así como de los americanos…”11.

Simón estaba de acuerdo con dichos planteamientos y pudo responder algo parecido a su carta de Jamaica, del 6 de septiembre de 1815, donde señaló que:

La unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración […] mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos, sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos… En la Nueva España la lucha se mantiene a fuerza de muchos sacrificios humanos, [pero] a pesar de todo, los mexicanos serán libres, porque han abrazado el partido de la patria, con la resolución de vengar a sus [ante]pasados o seguirlos al sepulcro…”12.

Unión, libertad y sacrificio fue el planteamiento común en ambos. Lo cierto es que en esa y en las reuniones subsecuentes Xavier trató de convencer a Bolívar para que se uniera a su proyecto libertario de la Nueva España, comprometiéndose a que, una vez obtenido el triunfo, correspondería con hacer lo propio por Venezuela. La propuesta del navarro hizo dudar a Bolívar sobre el camino que debía tomar.

He venido aquí con la intención de hacer todavía alguna cosa por la costa firme –escribió en francés al almirante Brion, el 14 de octubre-, que tiene necesidad principalmente de armas, municiones y navíos. Estoy decidido a ejecutar un proyecto, pero no sé si la llegada del general Mina me haga cambiar mi plan. Lo he visto ayer y hemos hablado con mucha franqueza y lo que me ha comunicado me hace esperar mucho. He ahí lo que puede influir sobre lo que me había propuesto hacer. Sin embargo, no estoy aún bien decidido”13.

La situación estaba planteada: el navarro había expuestos sus intenciones y solo quedaba esperar la decisión final del caraqueño.

Mina estaba preocupado, pero tenía esperanza de que todo saliera bien. Es por ello que escribió a Montilla para informarle que había encontrado averiados los barcos que se le adelantaron en la travesía, debido a una fuerte tormenta; que se le habían desertado algunos hombres; y que estaba más endeudado que cuando llegó a la isla. Le encarga que deje todo pues “quisiera que Ud. viniese. Si tengo la desgracia de no encontrarlo lo más acertado será que se embarque para la Belice… [donde] tendrá noticias de nosotros y yo mandaré en busca de usted” y firma comentando entusiasmado que “Aquí está Bolívar, nos vemos todos los días”14. Al tiempo, el 19 de octubre, afortunadamente para sus intereses consiguió Xavier un préstamo de Gerardo [¿Johansson?] de “quatro mil pesos fuertes que ofrezco restituir a dicho señor dentro de un mes después de mi llegada a México y en moneda española. Puerto Príncipe en Santo Domingo”15.

LA UNIÓN QUE NO FUE

Lo que orilló a Bolívar a decidir sobre sus planes, fue la llegada de último momento de dos comisionados sudamericanos quienes, a nombre de los revolucionarios de Monagas y Arismendi, le invitaban a volver a tierra firme, pues una asamblea de republicanos lo había proclamado Jefe Supremo y Capitán General de Venezuela y la Nueva Granada, al tiempo que le hacían un llamado para ponerse al frente de una nueva campaña. Simón debía regresar a sus planes originales y así lo informó a Mina en una última reunión16.

Como el interés principal era la independencia de los reinos americanos, Xavier todavía envió una carta a sus beneficiarios ingleses, para recomendarles a Simón. Así escribió a John Russell, para decirle que en Puerto Príncipe conoció al general Bolívar “cuya reputación -escribió- y servicios a su país son tan notorios”. Continuaba señalando que era un hombre tan convencido de su lucha que “los reveces que ha padecido, lejos de desalentarlo le han inspirado mayor confianza” y que su constancia en promover el bien de su país “es una de sus muchas cualidades dignas de aprecio” y que por tal motivo tenía “el honor de presentar a U. al general Bolívar [por que] estoy cierto de procurar a U. el conocimiento de un distinguido patriota americano y de un caballero”17.

Después de una despedida fraternal, Xavier Mina y Simón Bolívar partirían de la isla en diferentes momentos, siguiendo su propio destino. Nunca más volverían a verse. Mina viajó de inmediato a Galveston, Texas, pues temía que la Corona española estuviera ya muy cerca de sus pasos. Y en efecto, la noticia sobre la consumada reunión de Mina y Bolívar se difundió de forma rápida, llegando a oídos del rey Fernando VII quien, molesto, ordenó que se tomaran medidas enérgicas para impedir su posible desembarco conjunto en tierra firme.

Al llegar al Galveston, Mina se encontró de nuevo con Mier y con la sorpresa de que Montilla seguía ahí sin procurar obedecer la orden de alcanzarlo en Haití. Mier tuvo razón en no confiar en Montilla, pues justo antes de partir hacia la Nueva España este caraqueño salió de Galveston llevándose a varios de los divisionarios para unirse a Bolívar, dejando una carta de despedida, a la que el navarro respondió con otra en que reconocía que eran:

poderosas las razones que expone en su oficio para no acompañarme en la expedición auxiliar de Méjico; lo siento porque careceré de un buen militar y de un amigo cuyos consejos podrían serme útiles; pero… deseo llegue cuanto antes a su país y que coopere a su emancipación. En él no sólo cuento con la amistad de VS sino con la de todos los caraqueños, con quienes estoy unido por mis ideas desde que abracé la causa de América18.

Siempre optimista y emprendedor, Xavier Mina superaría ese y otros contratiempos que se le presentaron y lograría desembarcar con poco más de 300 hombres en Soto la Marina, en abril de 1817, y por algunos meses llevar sobre sus hombros el peso de la revolución popular y la esperanza de libertad para la Nueva España. Finalmente, después de siete meses de una intensa campaña, que variaba entre sufridas victorias y decepcionantes derrotas, Mina fue sorprendido y hecho prisionero por las tropas realistas, quienes lo fusilaron por la espalda, el 11 de noviembre de 1817, después de dar un nuevo empuje a la alicaída insurgencia popular y a las ideas republicanas en México.

El destino de Bolívar fue diferente. A la salida de Mina de la isla, llegó el espía que había mandado la Corona española para asesinar al navarro y al caraqueño. Eugenio Escudero, gobernador de Cuba, escogió al agente cubano/francés Carlos Preval para cumplir con tal disposición, el cuál llegó a Puerto Príncipe cuando el navarro tenía varios días de haber partido. Es por ello que su atención y operaciones fueron entonces contra Simón. Así, Preval, haciéndose pasar por un vendedor de tabaco, logró hacerse amigo de Bolívar, Pétion y Sutherland y acudir a sus reuniones donde conoció parte de sus planes.

Este espía informaría que “Mina y Bolívar se habían entrevistado con el capitán del Active en Puerto Príncipe y el oficial inglés se había quejado ante ambos y en presencia de Sutherland, de los actos de piratería contra barcos mercantes franceses”. Para obtener más información, Preval se entrevistó también con Bonifacio Revilla, un catalán que se había unido a Mina, “pero que se encontraba estancado en Puerto Príncipe porque su goleta Feliz Cubana se había devuelto a sus propietarios” por falta de pago19. Sin embargo, su encomienda principal de eliminar a alguno de los involucrados no la ejecutó, ya que no tuvo oportunidad o evitó atentar contra el caraqueño, por lo que se conformó con mandar una basta información a las autoridades españolas antes de ser descubierto y abandonar las cargas de tabaco que llevaba, para salir huyendo de la isla20.

Después de este inconveniente, el 21 de diciembre de 1816 salió Bolívar finalmente de Haití y, tras nuevas victorias y fracasos, con el paso de los años logró independizar y gobernar grandes regiones de la América del Sur. De esa forma, resumiría Mier posteriormente, “cuando Mina desembarcó en Soto con 250 hombres, Bolívar, su amigo, hacía lo mismo en Venezuela con 300 que penetraron hasta el Orinoco, donde había un puñado de patriotas, reliquias de los de Venezuela y Nuevo Reino de Granada21. A pesar de alcanzar su meta libertadora, Simón tendría problemas posteriores y durante su gobierno sufrió fuertes decepciones y continuos enfrentamientos con sus enemigos políticos que lo llevaron a endurecer su gobierno. Bolívar murió el 17 de diciembre de 1830, solo 13 años después de Mina.

No obstante, hay que señalar que seis años antes, en marzo de 1824, el Dr. Mier, ya entonces diputado por Nuevo León, solicitó al Congreso Constituyente Mexicano que se declarara “solemnemente a Simón Bolívar como ciudadano de la República de México… en reconocimiento y estima por los servicios patrióticos, valor y virtudes…”. La iniciativa fue aceptada por el pleno –aunque no por aclamación como solicitó Mier- y se ordenó informar a Bolívar y entregarle un diploma con tal título.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

La circunstancia particular que vivieron Simón Bolívar y Xavier Mina, dentro de la era de las revoluciones en Europa y América, los llevaron a buscar las independencias de Venezuela y la Nueva España respectivamente, y a reunirse en tierras haitianas, en 1816, con la finalidad de llegar a acuerdos para una lucha conjunta, lo cual no llegó a verificarse por las circunstancias propias de la revolución en ambos reinos y de la circunstancia y motivación personal y prioritaria de cada uno de ellos.

Y bien, al final, en aquellos días de Haití, Xavier Mina se jugó la posibilidad de lograr la independencia novohispana, reforzando su expedición libertaria con Simón Bolívar, cuya experiencia, reputación y valor -pensó- podrían inclinar la balanza de la victoria a su favor. El suyo fue uno de tantos sueños esperanzadores que, como el bolivariano, la realidad se encargó de frustrar.

BIBLIOGRAFÍA

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_______________________________

1 Esta fue una de varias expediciones que buscaron la independencia de los reinos americanos y el reconocimiento de las nuevas republicas “a cambio de acuerdos aceptables para los intereses españoles -a decir de Vilar García-, y también de apoyo para derrocar el absolutismo fernandino en la antigua metrópoli. En este sentido Mina había iniciado gestos de aproximación a Bolívar y a otros lideres independentistas”, Mar Vilar García, “La obra norteamericana de Félix Mejía, educador, periodista y dramaturgo (1824-26)”, Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, año 76, enero-diciembre, 2000, 234.

2 Xavier Mina [a Pavón y Almanza], 9 de septiembre de 1816, AGN, Operaciones de Guerra, t. 937, f. 221-224, en Gustavo Pérez Rodríguez (comp.), “Soy aquel Mina de quien quizá escuchó nombrar…” Proclamas, cartas, partes de guerra y otros escritos de Xavier Mina, México, INEHRM, 2024, 82.

3 Esta dualidad aún no es entendida del todo por los estudiosos por parecerles incongruente, pero es la apertura que tenía Xavier sobre las diferentes ideas liberales que existían entre la península y los reinos americanos; y bajo esa apertura lo señaló en sus escritos y su actuar: luchaba por implantar una Monarquía constitucional en España, bajo la Constitución de Cádiz; y una República en lo que él reconocía como México, bajo el Decreto Constitucional de Apatzingán.

4 Simón Bolívar, Carta de Jamaica, México, INEHRM, 2021, 112.

5 Fray Servando Teresa de Mier, Escritos inéditos, México, El Colegio de México, 1944, 15.

6Mier, op.cit., 33.

7Felipe Larrazábal, La vida del libertador Simón Bolívar, t. II, Nueva York, Editorial América, s/f, 46.

8 Ibid., 47-51.

9 Bolívar a Hyslop, Puerto Príncipe, 26 de septiembre de 1816, en Gustavo Pérez Rodríguez, Xavier Mina el insurgente español. Guerrillero por la libertad de España y México, México, UNAM, 2018, 117.

10 Bolívar a Hyslop, Puerto Príncipe, 4 de octubre de 1816, en ibid., 127.

11 Xavier Mina [a Pavón y Almanza], 9 de septiembre de 1816, en Pérez Rodríguez, “Soy aquel Mina…, op.cit., 92.

12Simón Bolívar, “Carta de Jamaica”, en Aurea Dominga Ávila Rojas (comp.), Por la libertad: Bolívar y México, antología documental, México, INEHRM, 2021, 26.

13 Bolívar a Brión, Puerto Príncipe, 14 de octubre de 1816, en Gustavo Pérez Rodríguez, Xavier Mina el insurgente español..., op.cit., 131.

14 Javier [sic] Mina al señor general Montilla, Puerto Príncipe, 17 de octubre de 1816, en Pérez, “Soy aquel Mina…, op.cit. 109.

15 Pagaré de Xavier Mina a Gerardo [¿Johansson?], 19 de octubre de 1816, en ibid., p. 110.

16 El encuentro de Mina con Bolívar y Pétion debió haber sido decepcionante para el antiguo guerrillero, considera Francis Lewis III, pues descubrió que el presidente haitiano “había comprometido casi todas sus fuerzas disponibles a Bolívar…, además de que sufrió la deserción de varios de sus hombres” estadounidenses para unirse al caraqueño, William Francis Lewis III, “Xavier Mina and Fray Servando Mier: romantic liberals of the nineteenth century”, New Mexico Historical Review, 44(2), 1969, 128, https://digitalrepository.unm.edu/nmhr/vol44/iss2/3, consultada en abril del 2025. Al parecer un buen número de marineros franceses suplieron a los que lo abandonaron, gracias al apoyo del propio Sutherland.

17 Xavier Mina a John Russell, Puerto Príncipe, 22 de octubre de 1816, en Guadalupe Jiménez Codinach, La Gran Bretaña y la Independencia de México, 1808-1821, México, Fondo de Cultura Económica, 1991, 295.

18 Javier [sic] Mina al señor coronel Mariano Montilla, a bordo del Neptuno, frente a Galveston, 1° de abril de 1817, en Pérez, “Soy aquel Mina…, op.cit., 135. De esa forma no solo se despedía Mina de Montilla, sino de Bolívar y su intento de unir las empresas libertarias de México y Venezuela.

19Jiménez Codinach, op.cit., 326-327.

20Pérez, Xavier Mina el insurgente español..., op.cit., 129-130.

21Mier, op.cit., 396.

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