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El papel de la OSCE en la prevención de conflictos en Europa: el caso de la República de Moldavia y la región separatista de Transnistria

The Role of the OSCE in Conflict Prevention in Europe: The Case of the Republic of Moldova and the Transnistrian Separatist Region

Marta Pazos-Seoane

Universidad Internacional de Valencia – VIU, España

Recibido: 09/09/2024
Aceptado: 29/05/2025

DOI: https://doi.org/10.33732/RDGC.16.112

Resumen

Desde 1993 la Misión de la OSCE ha supervisado el conflicto entre la República de Moldavia y las autoridades separatistas de Transnistria con el objetivo de fomentar una solución pacífica. A pesar de los esfuerzos significativos de la OSCE el conflicto permanece congelado. La invasión rusa de Ucrania en 2022 ha incrementado las preocupaciones sobre la estabilidad en la región, generando temores por una posible escalada. Este artículo analiza el papel de la OSCE en la mediación del conflicto, examina la influencia de otros actores implicados y analiza cómo el conflicto en Ucrania ha impactado en su misión en Moldavia.

Palabras clave
OSCE, Transnistria, República de Moldavia, Ucrania, Rusia.

Abstract

Since 1993, the OSCE Mission has overseen the conflict between the Republic of Moldova and the separatist authorities of Transnistria with the aim of promoting a peaceful resolution. Despite significant efforts by the OSCE, the conflict remains frozen. The Russian invasion of Ukraine in 2022 has heightened concerns about stability in the region, generating fears of potential escalation. This article examines the OSCE's role in mediating the conflict, explores the influence of other involved actors, and analyzes how the conflict in Ukraine has impacted its mission in Moldova.

Keywords
OSCE, Transnistria, Republic of Moldova, Ukraine, Russia.

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0. CC BY

INTRODUCCIÓN

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (en adelante OSCE), desde su creación en la década de los años 70 del siglo XX, ha desempeñado un papel fundamental en la prevención, gestión de crisis y rehabilitación posconflicto en Europa y Asia central. Se trata de un foro de diálogo político que abarca, tal y como la propia organización lo denomina, diferentes dimensiones: político – militar, económica y medioambiental y humana. Desde 1975 la organización se convirtió en una de las pocas vías de diálogo entre los bloques del Este y del Oeste y tras la desaparición de la Unión Soviética asumió la labor de colaboración en situaciones de crisis en diferentes regiones del sureste y este de Europa y de Asia central, como la antigua Yugoslavia, Ucrania, la República de Moldavia1, Azerbaiyán o Kazajstán, entre otros (OSCE, 2023).

El mayor esfuerzo de la OSCE, tanto en términos de personal como de recursos se concentra en labores sobre el terreno en estas regiones, mediante mandatos acordados entre el país anfitrión y la organización, que abarcan cuestiones relativas a la reducción de tensiones sociales en el país para evitar conflictos o cuestiones de colaboración postconflicto. De esta manera, la OSCE se convirtió en la única organización regional que incluye a Rusia, los países de la OTAN y otros Estados europeos, y constituye un mecanismo de salvaguarda de las relaciones entre el este y el oeste (Stepanova, 2018: 104).

Una de las misiones más importantes de la OSCE sobre el terreno en Europa del Este es la que se lleva a cabo en la República de Moldavia desde 1993. Su objetivo principal es promover una solución política al conflicto en la región de Transnistria, ubicada entre la orilla derecha del río Dniéster y la frontera con Ucrania (OSCE, 1993). A través de esta Misión, la OSCE ha estado involucrada en la supervisión del alto el fuego, facilitando el diálogo y promoviendo medidas de construcción de confianza en un conflicto que, aunque congelado, todavía sigue sin resolverse.

La Misión de la OSCE en Transnistria es considerada por la propia organización como una de sus misiones más relevantes (OSCE, 2023). Esta Misión ha tenido un papel fundamental en la mediación entre las partes y en la implementación de medidas de confianza para evitar una escalada del conflicto. Sin embargo, el papel de la OSCE en la República de Moldavia ha sido considerado a lo largo de los años como un fallo de la propia organización (Hill, 2014) ya que no ha sido posible llegar a una resolución satisfactoria y se ha convertido en lo que se denomina un conflicto congelado.

Por otro lado, la situación en Transnistria, al igual que en otras zonas donde la OSCE está presente, se ha visto influida por la dinámica geopolítica de la región, especialmente tras el conflicto en Ucrania que comenzó en 2014 con la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia y que continua hasta la actualidad. Tras el comienzo de la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022 la situación en Transnistria ha adquirido cada vez más protagonismo internacional y ha generado preocupaciones por la posibilidad de un aumento de la tensión en la zona. Think Tanks internacionales y medios de comunicación se han pronunciado sobre la posibilidad de que pudiera repetirse en la República de Moldavia un conflicto similar al de Rusia y Ucrania2.

Este artículo tiene como objetivo principal analizar las causas y la evolución del conflicto de Transnistria, así como evaluar el papel de la OSCE en la prevención y resolución de este conflicto. Además, se analizará cómo la reciente invasión rusa de Ucrania ha afectado a la situación en Transnistria y en la Misión de la OSCE en la República de Moldavia. En este contexto se plantean dos preguntas que guiarán la investigación: ¿Qué papel ha desempeñado la OSCE en la mediación y búsqueda de una solución pacífica en el conflicto en la República de Moldavia? ¿Cómo ha influido el conflicto en Ucrania en la Misión de la OSCE en esta región? Para ello, se realizará un análisis de las causas históricas del conflicto, las dinámicas políticas por las que el conflicto continúa, y el impacto de la Misión de la OSCE en el conflicto. Finalmente, se analizará cómo la crisis de Ucrania ha influido en la dinámica del conflicto y en las perspectivas futuras para una solución negociada.

Para abordar estas cuestiones se utilizará una metodología cualitativa, basada en el análisis de documentos oficiales, fundamentalmente de la OSCE, y una revisión de la literatura académica existente sobre el papel de la OSCE y en concreto sobre la Misión de la OSCE en la República de Moldavia. El periodo que se analizará comprende las tres décadas de independencia de Moldavia, desde 1993 hasta la actualidad, aunque se harán breves referencias a periodos anteriores.

LOS ORÍGENES DEL CONFLICTO DE TRANSNISTRIA

El Estado que hoy se conoce como República de Moldavia tiene su origen en el siglo XIX, cuando en 1812, la región en la que hoy se encuentra, en aquel momento ocupada por el imperio Otomano, fue cedida al Imperio Ruso y se convirtió en Besaravia, una provincia rusa. Después de la Revolución Rusa, Besarab-ia se independizó y se declaró la República de Moldavia en 1918 y posteriormente se unió a Rumania, con la excepción de la zona este del río Dniester/Nistru3 (lo que hoy se conoce como Transnistria). Sin embargo, la URSS nunca reconoció esta unión y en 1940 anexionó la denominada región de Besarabia, creando la República Socialista Soviética de Moldavia en 1944.

La nueva república soviética que se había creado se encontraba a caballo entre dos regiones con dos diferentes tradiciones y raíces históricas: una zona de influencia rumana (o moldava) y otra zona, la orilla izquierda del río Dniester, de influencia rusa (Fischer, 2016). Además, las dos regiones eran muy diferentes en términos económicos, la orilla derecha del río, la zona moldava, era una región agrícola y rural y la orilla izquierda, fronteriza con Ucrania, una zona más industrializada y urbana (Vahl y Emerson, 2004: 4). En cuanto a su composición étnica, en 1989, en la región de Transnistria un 39,9% de la población se consideraba moldava, un 28,3% ucraniana y un 25,5% rusa (Martín de la Guardia, et al, 2017: 20).

Por otra parte, tanto durante la época del imperio ruso, como en la era soviética, la República de Moldavia sufrió una intensa rusificación, incluyendo la imposición del alfabeto cirílico y la supresión de la cultura rumana (Vahl y Emerson, 2004).

En 1991, la República de Moldavia declaró su independencia, pero las regiones con población predominantemente no moldava, especialmente en la orilla izquierda del Dniéster, se opusieron a esta decisión temiendo una posible reunificación con Rumanía y deseando preservar los valores soviéticos.

Las tensiones aumentaron debido a la ley de lenguas que otorgaba al rumano el estatus de idioma oficial. Esto provocó protestas y huelgas por parte de las minorías étnicas y en agosto de 1990 un congreso de representantes de la minoría gagauz anunció la formación de una «República de Gagauzia4». En septiembre del mismo año se proclamó en Tiraspol, la segunda ciudad más poblada de Moldavia, la República Moldava de Transnistria (Pridnestrovskaya Moldavskaya Respublica, en ruso) (CSCE, 1994). En el caso de Gagauzia, al lograr un acuerdo sobre su estatus especial y sus competencias autónomas, se integró de manera pacífica en el proceso de construcción estatal de Moldavia. Sin embargo, Transnistria, con el apoyo de Rusia, se consolidó como una entidad separatista, rechazando cualquier propuesta de autonomía dentro de las fronteras moldavas (López Jiménez, 2023)

Con respecto a Transnistria, tras un periodo de tensiones entre ambas partes, en 1992 el conflicto se intensificó y estallaron enfrentamientos armados entre separatistas transnistrios y fuerzas moldavas, resultando en cientos de muertos y miles de refugiados (OSCE, 1994). Tras varios intentos fallidos de Rusia, Ucrania y la República de Moldavia para alcanzar un acuerdo, finalmente en julio de 1992 Moldavia y Rusia firmaron un acuerdo definitivo5. Este acuerdo estableció un alto el fuego inmediato y la creación de una zona de seguridad desmilitarizada a ambos lados del río Dniéster. A raíz de este acuerdo se estableció una Comisión de Control Conjunto tripartita (Moldavia, Rusia y Transnistria) para supervisar el cumplimiento del acuerdo y resolver disputas (OSCE, 1994); asimismo, se desplegaron fuerzas de paz trilaterales bajo el mando de la Comisión Tripartita para mantener la paz en la zona. El acuerdo de alto el fuego incluía principios básicos para una solución política, como el respeto a la soberanía e integridad territorial de Moldavia, la necesidad de un estatus especial para Transnistria y el derecho de la población de Transnistria a decidir su futuro en caso de una reunificación de Moldavia con Rumania. El 4 de febrero de 1993 el CSO, Committee of Senior Officials de la OSCE (por aquel entonces, Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa, en adelante CSCE), decidió el establecimiento de una Misión de la organización en la República a de Moldavia (OSCE, 1993)

LA MISIÓN DE LA OSCE EN TRANSNISTRIA Y LA EVOLUCIÓN DEL CONFLICTO DESDE SU ASENTAMIENTO

La OSCE tiene su origen en la CSCE, que pretendía ser un foro de debate entre los países de Europa del Este y los del Oeste. Tras varios encuentros durante los primeros años de la década de los 70 del siglo XX, se firmó en Helsinki en 1975 el Acta Final de la Conferencia en la que participaron únicamente Estados europeos. Años después, se unieron Estados del continente americano y del continente asiático. Actualmente la OSCE está formada por 57 Estados de Europa, Asia Central y Norte de América. Inicialmente sus miembros se reunían periódicamente, pero a partir de 1990, con el fin de la Guerra Fría, se firmó la Carta de París para una Nueva Europa6 y se creó una estructura permanente. A partir de este momento la CSCE se convirtió en la organización encargada de guiar y gestionar los cambios que tienen lugar en Europa durante esta época como consecuencia de la desintegración de la Unión Soviética. En 1994, en la Cumbre de Budapest y a resultas de la institucionalización prevista en la Carta de París, se cambió el nombre de la Organización, pasando a denominarse Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

La OSCE tiene un mandato muy diverso que abarca las diferentes fases de un conflicto, lo que la propia organización denomina «ciclo del conflicto» 7 y que incluye «alerta temprana, prevención y resolución de conflictos, gestión de crisis y rehabilitación posconflicto» (OSCE, s.f.). En realidad, el mandato de la OSCE va más allá de la prevención y mediación de conflictos, en palabras de los profesores Galbreath y Brosig (2013), la OSCE ha constituido el único foro político formal de comunicación entre Estados Unidos y la Federación Rusa en el contexto de la seguridad europea, que ni la Unión Europea (en adelante UE) ni la OTAN proporcionan.

Para llevar a cabo este mandato, la OSCE cuenta con un entramado de mecanismos e instituciones, aunque la mayor parte de los recursos y del personal de la OSCE se encuentran en operaciones sobre el terreno que actualmente se distribuyen entre Europa sudoriental, Europa oriental, el Cáucaso meridional y Asia Central. Estas misiones, dirigidas desde el Centro para la Prevención de conflictos, se establecen mediante acuerdos de cooperación con el país anfitrión. Durante los años 1990 y principios de los 2000, la naturaleza de las misiones sobre el terreno evolucionó continuamente, pasando de centrarse en la resolución de conflictos a la rehabilitación posconflicto y, posteriormente, a la asistencia en la transición (Hill, 2022: 16).

La Misión en la República de Moldavia para intentar poner fin al prolongado conflicto del Transnistria es una de las más relevantes de la OSCE8. Como se ha analizado anteriormente, el conflicto entre las autoridades de Transnistria y el gobierno de Chisinau se intensificó tras la caída de la URSS y en julio de 1992, Rusia y la República de Moldavia, acordaron un alto el fuego y se comprometieron a negociar una solución. Aunque no reconocida internacionalmente, desde 1992, la República Moldava de Transnistria funciona como un Estado de facto con moneda propia, servicio postal, parlamento, ministros, tribunales, Fuerzas Armadas, constitución, un sistema educativo propio y un sistema de protección social (Martín de la Guardia, et al, 2017 134). La Misión de la OSCE se estableció en la República de Moldavia en febrero de 1993 y la organización se convirtió en mediadora junto con Rusia y Ucrania (Neukirch, 2004).

Los principales puntos del acuerdo, recogidos en el Mandato de la Misión de la OSCE de 1993, incluyeron la consolidación de la independencia y soberanía de la República de Moldavia junto con un entendimiento sobre un estatus especial para la región de Transnistria, un acuerdo sobre la retirada de tropas extranjeras de Transnistria, la observancia de los compromisos internacionales en materia de derechos humanos y de las minorías y la asistencia en la supervisión de la implementación de acuerdos para un arreglo pacífico y duradero (OSCE, 1993). Estos puntos se recogen también en el informe de la organización de noviembre del mismo año y, tal y como indica el profesor López Jiménez (2023), se van a mantener como los principales objetivos de la Misión durante las siguientes tres décadas y hasta la actualidad. Sin embargo, uno de los puntos más importantes del acuerdo, la retirada de las tropas extranjeras, nunca ha llegado a cumplirse ya que el XIV ejército ruso no ha salido de Transnistria.

A lo largo de los años y hasta la actualidad, la Misión de la OSCE en Moldavia ha actuado como mediadora en el conflicto para facilitar las negociaciones entre el gobierno de Chisinau y las autoridades de facto de Tiraspol, convirtiéndose en la única organización internacional con presencia en ambas orillas del río Dniester, con oficinas en Chisinau, Tiraspol y Bender (OSCE, 2019).

Los primeros acuerdos a los que llegó la Misión se vieron reflejados en la constitución de la República de Moldavia de 1994, en la cual se estableció la posibilidad de que se constituyera un estatuto especial territorial para Transnistria y Gagauzia y, a su vez, se eliminaba la posibilidad de una unificación con Rumanía; pero la nueva constitución no solucionó la cuestión lingüística y, sobre todo, no impedía que las fuerzas armadas rusas siguieran presentes tras el enfrentamiento bélico. Rusia frenó la salida de sus tropas de Transnistria y desde 1956 hasta la actualidad el XIV ejército ruso se encuentra en Transnistria.

Hasta el comienzo de la década del 2000 los acuerdos que se suscribieron entre las partes en el marco de la Misión de la OSCE carecían de contenido práctico, el ejército ruso seguía presente y la región de Transnistria siguió reforzando su posición con la proclamación de una constitución propia en 1995 (López Jiménez, 2023). Este estancamiento de la Misión de la OSCE y la persistencia del conflicto se debe, como el propio López Jiménez indica y como así también lo reconoció Claus Neukirch9 en 2001 (quien más tarde sería Jefe de la Misión de la OSCE en la República de Moldavia), a la influencia de Rusia en la disputa y, en concreto, a la presencia de las tropas rusas (Neuchirch, 2001).

Por otro lado, el profesor Neukirch señala además, otras razones que pudieron influir en la paralización de la Misión de la OSCE: la comunidad internacional en aquellos tiempos estaba más preocupada por las crisis en el Golfo Pérsico y la antigua Yugoslavia, las estructuras de la OSCE para la gestión de crisis todavía no estaban desarrolladas y, desde el punto de vista occidental, había una falta de interés por la situación en la República de Moldavia, ni siquiera desde el punto de vista de presionar contra Rusia (Neukirch, 2001).

En 2002, a propuesta de los tres mediadores (la Federación Rusa, Ucrania y la OSCE), y a iniciativa de la OSCE, se presentó en Kiev un proyecto de acuerdo sobre el sistema constitucional que regularía la distribución de competencias entre Chisinau y Tiraspol10. Este proyecto de acuerdo definía a la República de Moldavia como un estado federal en el marco de un estado multinacional y su implementación sería supervisada y garantizada por Rusia, Ucrania y la OSCE (Coppieters y Emerson, 2002). Por otra parte, en 2003, la Federación Rusa sorprendió a la OSCE al presentar un nuevo documento llamado Memorando Kozak11, a pesar de que el otro proyecto aún estaba en discusión. En este nuevo documento se proponía una federación asimétrica en la que Transnistria obtendría competencias que podrían bloquear políticas de la federación (es decir, las políticas de Moldavia en su conjunto) (Vahl y Emerson, 2004). Esta propuesta de Rusia fue criticada por la UE, la OSCE y en Chisinau se produjeron manifestaciones masivas contra el acuerdo. Finalmente, ninguno de los dos proyectos, el de la OSCE y el de Rusia, fue firmado por la República de Moldavia y, las dos propuestas constituyeron acuerdos fallidos.

En 2005 se implementó un nuevo modelo de negociación, el denominado formato 5+2, en el que, además de las partes en conflicto, la República de Moldavia y las autoridades de facto de Transnistria, formaban parte 5 actores externos: los tres que ya estaban presentes como mediadores (la Misión de la OSCE, la Federación Rusa y Ucrania) y se incorporaron 2 actores observadores: la UE y EEUU. Este formato se ha activado y paralizado en varias ocasiones, ha habido algunos momentos de ligero progreso y otros de estancamiento, pero, en términos generales, este nuevo sistema de negociación ha presentado escasos progresos para la solución del enfretamiento (Kemp, 2011, López Jiménez, 2023). Las negociaciones llevadas a cabo a partir de la implementación de este modelo han conseguido avanzar en cuestiones específicas, en lo que se ha denominado estrategia de «small steps» en el fortalecimiento de la confianza mutua que beneficie de manera concreta a la población de ambos lados (Neukirch, 2022). Estas medidas para el fomento de la confianza se reflejaron en el paquete «Berlín Plus»12 que se acordó en una reunión del formato 5+2 en 2016 en Berlín (OSCE, 2016). Este paquete incluye ocho medidas concretas para el fomento de la confianza que tratan aspectos específicos de la vida cotidiana, como la legalización de diplomas universitarios, la apertura de un puente para conectar poblaciones en ambos bandos, un acuerdo para que las matrículas de los vehículos de Transnistria puedan circular por todo el territorio moldavo o asegurar el funcionamiento de las escuelas de lengua rumana en Transnistria, entre otros (OSCE, 2019)13.

Estos tímidos avances constituyen para la Misión de la OSCE y algunos observadores internacionales, incluidos los ex Jefes de la Misión en Moldavia, William H. Hill o Claus Neukirch, progresos para la solución del conflicto; incluso los representantes rusos, a pesar de su postura enfrentada a las autoridades moldavas, consideran que la táctica de «small steps» está plenamente justificada y que es importante continuar fortaleciendo la confianza entre las partes (Ministry of Foreign Affairs of the Russian Federation, 2018). Sin embargo, otros académicos consideran que los progresos, aunque han mejorado la confianza entre las partes, no avanzan hacia una resolución sino, más bien, hacia un mantenimiento del statu quo entre las partes (Stephan Wolff, 2018) o hacia una cada vez mayor desconexión entre las partes en conflicto (López Jiménez, 2023).

En opinión de algunos observadores y académicos, la falta de un acuerdo común en se debe a la postura que, desde el establecimiento de la Misión de la OSCE, ha adoptado Rusia, con su negativa a no retirar sus tropas y al hecho de que ésta actúa como una de las partes en lugar de como un mediador (López Jiménez, 2023, Socor, 2005, Hill, 2013 y Fischer 2016). Esta postura, como parece evidente, no la comparten las autoridades rusas que consideran que el estancamiento del conflicto se debe a un bloqueo occidental; así lo manifestó el Presidente Putin en su conferencia de prensa anual en 2020, en la que lamentó que la intervención occidental en 2003 fuera el motivo del bloqueo a una solución a la crisis en Transnistria. Según Putin, si la República de Moldavia hubiera aprobado el Memorando Kozak en 2003, las tropas rusas habrían salido de Transnistria, pero, según él, Moldavia decidió no aprobarlo debido a las presiones occidentales (Hill, 2021). En todo caso, da la impresión de que este conflicto no enfrenta únicamente a la República de Moldavia y la región separatista de Transnistria, sino, más bien, se trata de un conflicto en un contexto global entre dos bloques, la UE y EEUU por un lado y la Federación Rusa por otro (Beyer y Wolff, 2016).

LA GUERRA EN UCRANIA Y EL ACUERDO DE ADHESIÓN A LA UNIÓN EUROPEA EN EL MARCO DEL CONFLICTO DE TRANSNISTRIA

Como ya se ha mencionado con anterioridad, a lo largo de estas décadas el conflicto en Transnistria no parece haber avanzado hacia una solución y, en todo caso, se han dado pequeños avances poco significativos. Al margen de las acusaciones mutuas que responsabilizan a alguna de las dos partes, en el contexto internacional diferentes acontecimientos han influido en el desarrollo del conflicto. En primer lugar, la guerra en la antigua Yugoslavia, que se prolongó hasta 2001 y que provocó que el foco no se pusiera sobre Moldavia. Por otro lado, la desintegración de la Unión Soviética, que constituye el factor desencadenante del enfrentamiento. Posteriormente, también tuvieron un impacto en la situación en Transnistria las llamadas revoluciones de colores que sucedieron en Georgia (2003), Ucrania (2004) y Kirguistán (2005)14 y que tenían en común una propuesta de transformación sociopolítica destinada a introducir la democracia desde abajo en estos países (Lane, 2009). Estas revoluciones, junto con el fallido plan de federalización propuesto en el Memorando Kozak, mencionado anteriormente, fueron vistas por Rusia como una injerencia occidental destinada a inducir un cambio de régimen y erosionar su esfera de influencia en su exterior cercano15 (Hill, 2021). Esta percepción sirvió también como pretexto para consolidar su presencia en Transnistria y oponerse a retirar sus fuerzas militares.

Para la República de Moldavia, la guerra en Ucrania representa una fuente significativa de riesgos de desestabilización debido a la cercanía geográfica con las zonas en guerra y a la presencia de las tropas rusas. Como indica la profesora González Francisco (2017: 20), además Moldavia es importante «…por su posición geográfica, al ser frontera entre la OTAN y el mundo ruso». Actualmente, para los ciudadanos moldavos, la integridad territorial y la cuestión de Transnistria no son sus principales preocupaciones16, no obstante, en relación con la guerra de Ucrania, la opinión pública moldava está dividida: el 33% considera que fue una «invasión injustificada en la que nadie provocó a la Federación Rusa»; pero el 18% cree que «Rusia está defendiendo las Repúblicas Populares de Donetsk y Luhansk de los ataques de Ucrania» y el 17% piensa que es «una operación para liberar a Ucrania del nazismo» (Institutul de Politici Publice, 2023). Estos datos parecen indicar que la población moldava está divida con respecto a su postura sobre Rusia frente a la invasión a Ucrania y esto puede tener un impacto en la posición oficial de Moldavia hacia Rusia.

Con respecto a la posición de las autoridades de facto de Transnistria sobre la guerra en Ucrania, esta es compleja. Transnistria se enfrenta a un dilema existencial derivado de su orientación rígida hacia Rusia: por una parte, Rusia representa un respaldo político y económico; además, la presencia de tropas rusas en su territorio es un factor clave para la seguridad del régimen separatista. Pero, a su vez, Transnistria también mantiene vínculos económicos con Moldavia, Ucrania y la UE.

Por otra parte, como indican los profesores, Martín de la Guardia, González Martín y García Andrés (2017), la guerra en Ucrania también ha dejado claro que Rusia tiene un modelo de gestión para el espacio postsoviético, aprovechando los conflictos étnicos e identitarios de los países de su entorno. Este modelo se basa en explotar la presencia de grandes minorías rusas para asegurar su influencia política, la cual ya es considerable debido a la dependencia económica y energética de estas naciones (Martín de la Guardia, et al, 2017 136).

En el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania que se intensificó en 2014 y continúa con la actual guerra que comenzó en 2022, la UE emprendió un proceso de acercamiento a la República de Moldavia. El proceso de integración europea comenzó a orientarse hacia el este tras la caída de la URSS. Entre 2004 y 2007 se incorporaron a la UE muchos países de lo que se conoce como Europa del Este y comenzó un proceso de ampliación hacia los países de los Balcanes occidentales. En 2009 se creó la «Asociación Oriental» de la que forman parte Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania, mediante la cual la UE apoya a estos países en su reforma política social y económica. En junio de 2023 y en plena guerra entre Rusia y Ucrania, la República de Moldavia y Ucrania recibieron el estatus de países candidatos para la adhesión a la Unión y, posteriormente, en diciembre de 2023, el Consejo Europeo tomó la decisión de comenzar las negociaciones de adhesión con ambos países (Consejo Europeo, 2023). En este marco de adhesión a la UE, ésta lanzó un Programa de Medidas para la Construcción de Confianza entre las dos partes en conflicto en la República de Moldavia17; El objetivo de este programa es fortalecer la confianza entre las dos partes situadas en las dos orillas del río Dniester y se lleva a cabo a través del apoyo a proyectos concretos de fomento del empleo, cooperación entre la sociedad civil, desarrollo comunitario y promoción del patrimonio cultural (UNDP, 2024). Este apoyo de la UE se suma a las medidas de apoyo a la confianza implantadas por las OSCE comentadas con anterioridad.

Pero estas medidas que lleva a cabo la UE en el marco del Acuerdo de Asociación para la adhesión, aunque han contribuido al desarrollo de proyectos locales entre las dos partes, en un marco global también han fomentado el aumento de las tensiones entre ellas, al igual que han aumentado las tensiones entre Rusia y la UE. Como afirma Klemens Büscher (2016), ex-asesor del Alto Comisionado de la OSCE para las Minorías Nacionales, las tensiones entre el gobierno proeuropeo de Chisinau y Rusia aumentaron antes de la firma del Acuerdo de Asociación en noviembre de 2013 y Rusia intentó bloquearlo mediante amenazas, propaganda antieuropea y restricciones comerciales18. Tras la anexión de Crimea por Rusia en 2014, Moldavia criticó inicialmente a Rusia, pero luego buscó un diálogo más conciliador, principalmente debido a su cercanía geográfica con Ucrania y dependencia energética y económica de Rusia. A pesar de esa moderación en el discurso por parte de las autoridades moldavas, la crisis en Ucrania intensificó la polarización política en Moldavia sobre la asociación con la UE, dividiendo al país entre quienes apoyan la integración europea y quienes prefieren unirse a la Unión Económica Euroasiática (Büscher, 2016). Como indicaba el profesor Eliodor Tanislav en 2020, Moldavia se enfrenta a una difícil decisión: continuar con su proceso de adhesión a la Unión Europea o ceder parte de su territorio (Tanislav, 2020: 42), dilema que parece mantenerse hoy en día.

Por otro lado, y retomando la cuestión de la Misión de la OSCE, la guerra de Ucrania ha tenido una importante repercusión en el proceso de negociación. El formato de negociación 5+2 propiciado por la OSCE lleva paralizado de facto desde 2022 como consecuencia de la invasión de Ucrania, fundamentalmente porque dos de los mediadores están inmersos en una guerra. Este proceso de solución se ha estancado, manteniéndose en un statu quo que se estableció hace tres décadas, aunque la invasión rusa de Ucrania ha hecho que este statu quo sea menos factible. Ahora que dos participantes del proceso de negociación están abiertamente en guerra, el formato 5+2 facilitado por la OSCE no es operativo. Las líneas de comunicación y, por lo tanto, la prevención y gestión de incidentes, se han reducido en su mayor parte a contactos informales 1+1, es decir, entre el gobierno de la República de Moldavia y las autoridades de facto de Transnistria (Douglas y Wolff, 2023).

La labor de la OSCE en estos años del conflicto con Ucrania ha consistido fundamentalmente en propiciar estos encuentros diplomáticos 1+1 entre los negociadores de Transnistria y de la República de Moldavia, implementar proyectos concretos para fomentar el Estado de Derecho o los Derechos Humanos y los Derechos de las Minorías, así como supervisar la situación en la zona de seguridad entre Moldavia y Transnistria y en la frontera con Ucrania (Liechtenstein, 2023).

CONCLUSIONES

El conflicto entre la República de Moldavia y la región separatista de Transnistria no es reciente, estalló tras el colapso de la Unión Soviética y se intensificó a principios de los años 90. Actualmente se trata de un conflicto congelado con escasas posibilidades de resolución a medio plazo.

La OSCE ha demostrado ser un actor fundamental en la gestión de conflictos prolongados como el de Transnistria y ha jugado un papel de foro de comunicación entre los países de la antigua Unión Soviética y los países occidentales. A través de su Misión en la República de Moldavia se ha mantenido el alto el fuego y se han facilitado medidas para promover la construcción de confianza entre las partes. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la OSCE, el problema en Transnistria permanece sin solución. La propia naturaleza de la OSCE, una organización de índole político sin la capacidad para obligar legalmente a sus miembros, ha sido una de las razones que impiden que se pueda avanzar en una solución. Pero hay otras razones que también influyen en el estancamiento del conflicto y en el avance hacia una solución pacífica, como la falta de voluntad política de algunos miembros de la organización. En este sentido, la Federación Rusa, apoyando a las autoridades de facto de Transnistria, confrontándose con la República de Moldavia y sobre todo con la negativa a retirar sus tropas, a pesar de los numerosos compromisos de retirada, ha contribuido a la paralización del conflicto. Así, la Federación Rusa se ha convertido en mediador y parte interesada.

Por otra parte, la guerra en Ucrania ha generado nuevas dinámicas en la región del mar Negro y ha puesto de manifiesto la fragilidad de los acuerdos de paz existentes. Las negociaciones llevadas en el marco de OSCE que empezaron a realizarse desde 2005 en el formato 5+2, no han avanzado, y desde el comienzo de la guerra en Ucrania se han estancado. El problema se debe principalmente a que dos de los mediadores, Rusia y Ucrania, se encuentran, a su vez, enfrentados en una guerra. Esta guerra, además, se produce en las fronteras moldavas, por lo que tanto las autoridades moldavas como las autoridades de facto de Transnistria temen un contagio o una extensión del conflicto a su territorio. De este modo, prefieren mantener el statu quo y dejar la solución de la crisis de Transnistria en un segundo plano en lugar de avanzar hacia una solución.

Asimismo, los intentos de la UE de acercar la región mediante acuerdos de asociación, aunque en general beneficiosos para la población de la República de Moldavia, han provocado también malestar en el gobierno ruso debido al interés del mismo en mantener sus zonas de influencia y evitar que otros actores, como la UE, prolonguen su área de influencia en esta región. La Federación Rusa se inclina más hacia mantener el conflicto congelado para conservar su influencia en Moldavia y en toda la región.

A pesar de que el conflicto sigue estancado, los pequeños avances de la OSCE han supuesto un alivio para los ciudadanos de ambos lados del río Dniester, con medidas concretas que fortalecen la confianza entre las partes y evitan avanzar hacia una escalada. La OSCE cuenta con experiencia y una red de contactos en ambas partes para seguir manteniendo un papel esencial que evite la desestabilización de la situación actual y además sigue siendo vista por ambas partes del conflicto (incluidos observadores y mediadores) como una organización facilitadora y mediadora.

Esta investigación se centra, fundamentalmente, en el análisis del conflicto desde el punto de vista de la OSCE. Para futuras investigaciones, sería interesante estudiar la situación en Transnistria más allá de la mediación de la OSCE, abordando factores políticos y sociales internos y profundizar sobre estrategias geopolíticas a escala regional. Durante el mes de octubre de este año 2024, tendrán lugar elecciones en Moldavia y un referéndum sobre la entrada en la Unión Europea, que sería relevante analizar para ver el impacto que tiene en la situación de Transnistria y en la situación en general de la región.

BIBLIOGRAFÍA

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1 En este artículo se utilizarán indistintamente los términos República de Moldavia y Moldavia. República de Moldavia es el término oficial (“Republicii Moldova” en rumano) y la OSCE utiliza el término “Moldova”. En todo caso, cuando se utiliza el término Moldavia no debe confundirse con la región rumana de Moldavia Occidental (Moldova Occidentală).

2 Como ejemplos se pueden citar los siguientes: Calugareanu, V. & Verseck, K., (2024). Transnistria: Will Russia's next war be in Moldova? Deutsche Welle. Disponible en: https://www.dw.com/en/transnistria-will-russias-next-war-be-in-moldova/a-68418058. Hockenos, P., (2024). Ukraine’s War Is Killing Another Country: How Moldova’s fate has become tightly tied up with its neighbor’s. Foreign Policy. Disponible en: https://foreignpolicy.com/2024/03/21/moldova-transnistria-ukraine-russia-war-odesa/. García-Ajofrín, L., (2024). Transnistria tensions: Will Russia try to annex Moldova’s breakaway region?. Aljazeera. Disponible en: https://www.aljazeera.com/news/2024/2/28/transnistria-tensions-could-russia-try-to-annex-moldovas-breakaway-state. Minzarari, D., (2022). The next war: How Russian hybrid aggression could threaten Moldova. [policy brief] European Council on Foreign Relations. Disponible en: https://ecfr.eu/publication/the-next-war-how-russian-hybrid-aggression-could-threaten-moldova/. Pleșca, L. & Dastros-Pitei, L., (2023). Why Transnistria’s future depends on the war in Ukraine. London School of Economics. Disponible en: https://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2023/09/27/why-transnistrias-future-depends-on-the-war-in-ukraine/. Bonet, P., 2024. Pro-Russian separatists in Transnistria, a possible new front for Moldova and Ukraine. El País. Disponible en: https://english.elpais.com/international/2024-02-26/pro-russian-separatists-in-transnistria-a-possible-new-front-for-moldova-and-ukraine.html.

3 El río se denomina Dniester en ucraniano y Nistru en rumano; divide Ucrania y la República de Moldavia hasta llegar a la región de Transnistria en Moldavia.

4 Para profundizar sobre la descentralización en la República de Moldavia y la situación de la región autónoma de Gagauzia se puede consultar el siguiente artículo de la profesora Patlis: Patlis, L. (2018). The Discourse on Asymmetrical Devolution in Moldova: Gagauzia and Transnistria in Focus. Journal on Ethnopolitics and Minority Issues in Europe, 17(3): 87-111. https://www.ecmi.de/fileadmin/redakteure/publications/JEMIE_Datens%C3%A4tze/JEMIE_Datens%C3%A4tze_2018/Patlis.pdf.

5 El acuerdo, denominado en inglés: «Agreement on the Principles for a Peaceful Settlement of the Armed Conflict in the Dniester Region of the Republic of Moldova» fue firmado el 21 de julio de 1992 por el Presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin y el Presidente de la República de Moldavia, Mircea Snegur. Se puede consultar en la web de las Naciones Unidas: https://documents.un.org/doc/undoc/gen/n92/366/04/img/n9236604.pdf.

6 Puede consultarse el documento de la Carta de París en el siguiente enlace de la OSCE: https://www.osce.org/files/f/documents/9/d/39521.pdf

7 Este concepto es el que la propia OSCE utiliza, pero está muy relacionado con las diferentes fases de los conflictos o incluso con la denominada “curva del conflicto” utilizada por Michael S. Lund https://www.usip.org/public-education-new/curve-conflict.

8 Se puede consultar la información sobre la Misión y los documentos oficiales en la web de la OSCE: https://www.osce.org/mission-to-moldova.

9 Claus Neukirch además de desempeñar diferentes puestos en la OSCE, fue el Jefe de Misión en la República de Moldavia entre 2018 y 2022.

10 Se puede consultar una traducción del documento al inglés en el artículo de Bruno Coppieters y Michael Emerson: Coppieters, B., & Emerson, M. (2002). Conflict Resolution for Moldova and Transdniestria through Federalisation? Centre For European Policy Studies CEPS policy brief no.

11 Este documento, denominado oficialmente «Proyecto de memorando ruso sobre los principios básicos de la estructura estatal de un Estado Unificado en Moldavia» tomo el nombre de Dimitry Kozak, político ruso muy cercano a Putin. Se puede consultar una traducción del documento al inglés por el profesor Stephen Wolff en: https://stefanwolff.com/files/Kozak-Memorandum.pdf

12 Puede consultarse el acuerdo en: Organization for Security and Co-operation in Europe (OSCE) (2016). Protocol. https://www.osce.org/moldova/244656

13 Se puede consultar el protocolo de la reunión en https://www.osce.org/moldova/244656. “Protocol of the official meeting of the permanent conference for political questions in the framework of the negotiating process on the Transdniestrian settlement”, Berlin, 2-3 June 2016

14 Para más información sobre las revoluciones de colores se puede consultar: Lane, D., & White, S. (Eds.). (2010). Rethinking the 'Coloured Revolutions' (1st ed.). Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315875255.

15 El término extranjero cercano o exterior cercano, en inglés «near abroad» y en ruso «blizhnee zarubezh’e» apareció por primera vez en los relatos rusos de principios de los años 90 para describir las relaciones de la Federación Rusa con las exrepúblicas soviéticas. Para más información puede consultarse: Kubicek, P., 1999. Russian Foreign Policy and the West. Political Science Quarterly, 114(4), pp. 547–568. https://doi.org/10.2307/2657783., Götz, E. (2022) ‘Near Abroad: Russia’s Role in Post-Soviet Eurasia’, Europe-Asia Studies, 74(9), pp. 1529–1550.

16 Según una encuesta de opinión pública del instituto de Política Pública de Moldavia (Institutul de Politici Publice, 2023), los moldavos consideran que los temas económicos o la consolidación del orden público son más relevantes que la integridad territorial, siendo importante solo para el 1,9% de la población. No obstante, un 17% cree que uno de los problemas principales es «garantizar la paz y el entendimiento entre las personas»

17 Actualmente está en marcha el VI Programa que comenzó en 2023 y finalizará en 2025 y tiene un presupuesto de 4,375,200 dólares. Este proyecto de la UE es implementado por la Misión en la República de Moldavia del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Para más información sobre este programa y sus acciones concretas puede consultarse: https://open.undp.org/projects/01001021.

18 Rusia decidió en septiembre de 2013 prohibir las exportaciones de vino moldavo a Rusia bajo el pretexto de que no cumplían normas de preparación, almacenaje y producción, pero esta prohibición se produjo en el marco del Acuerdo de Asociación con la UE y los medios de comunicación interpretaron esta restricción comercial por parte de Rusia como una forma de expresar su descontento con la deriva proeuropea de Moldavia, véase Reuters, 2013. Russia, unhappy with Moldova's EU drive, bans its wine and spirits. Reuters, 10 September, disponible en: https://www.reuters.com/article/world/russia-unhappy-with-moldova-s-eu-drive-bans-its-wine-and-spirits-idUSBRE98916M/

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