Miguel Íñiguez Campos: Armas para la República. Contrabando y corrupción, julio de 1936 – mayo de 1937. Barcelona, Crítica, 2022. pp. 436

Fernando Jiménez Herrera

Universidad Autónoma de Madrid

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Son cuantiosas las obras que abordan el estudio de la guerra civil española. Este hecho demuestra el interés que sigue existiendo sobre el acontecimiento que atravesó a diversas generaciones de la sociedad española. También manifiesta la cantidad de aspectos que desconocemos y que son objeto de estudio de nuevos e innovadores trabajos. Trabajos como el presente libro de Miguel Íñiguez Campos, Armas para la República. Contrabando y corrupción, julio de 1936 – mayo de 1937. Esta obra tiene como objetivo el estudio del impacto de las medidas adoptadas por el Comité de No Intervención en relación con el suministro armamentístico al bando Gubernamental durante el primer año de guerra. La elección de este marco temporal responde, según el autor, a que durante estos meses se organizaron redes para la adquisición de armas para la República que condicionaron la evolución de los acontecimientos en relación con el desarrollo bélico. En definitiva, fue durante los gabinetes de José Giral y Largo Caballero cuando la República creo vías de adquisición de armas que se vieron limitadas por los acontecimientos vividos en su retaguardia y el avance de los franquistas. Una situación sancionada en la esfera internacional por el miedo a la extensión del conflicto bélico más allá de las fronteras españolas y que fue en detrimento del campo Gubernamental, ante la vulneración de la No Intervención por las potencias fascistas europeas. De esta forma, frente a los franquistas que recibieron armamento de forma continuada en el tiempo, el Gobierno de la República tuvo que optar por racionalizarlo ante la dificultad de conseguirlo.

El autor, además, se ha centrado más en las acciones de Francia, Inglaterra o México, más que en el caso soviético. También aporta información novedosa sobre otros países menos estudiados como Checoeslovaquia, Polonia o Suiza. De esta forma, tanto el estudio de la compra de armamento como el propio objeto de estudio – adquisición de armamento – son aspectos innovadores de este libro. Por lo tanto, lo que encontramos en este trabajo de Miguel Íñiguez Campos es el estudio de los flujos de armas para el Gobierno de la Segunda República y del contexto y las condiciones en las que se produjeron, eludiendo el caso soviético, más conocido y estudiado. Un contexto marcado por la contrainformación franquista, la competencia entre fuerzas que luchaban en el mismo bando, desorganización e improvisación de las autoridades ante una situación inesperada como fue la guerra civil, pero, sobre todo, la debilidad de los órganos estatales como consecuencia de la derrota de la sublevación en su retaguardia – los procesos revolucionarios del verano-otoño de 1936 –.

El libro Armas para la República. Contrabando y corrupción, julio de 1936 – mayo de 1937 se divide en 12 capítulos precedidos por una introducción y las conclusiones. Están divididos a su vez en tres partes, siendo sus ejes temáticos el abandono de las autoridades francesas al Gobierno republicano en los cinco primeros capítulos. El autor analiza las motivaciones de esta decisión, sus consecuencias y las alternativas que buscaron las autoridades republicanas así como el resto de micropoderes de la retaguardia; la segunda parte la forman los siguientes cinco capítulos centrados en la búsqueda de armamento en Europa destacando el caso de Checoeslovaquia, un aspecto innovador del presente libro; y la última, parte formada por dos capítulos que cierran esta obra poniendo el foco de análisis de la ayuda que provino desde el continente americano, sobre todo, México.

Miguel Íñiguez Campos a través de un estudio innovador por el acceso a fuentes tanto nacionales como internacionales (la fragmentación de fuentes es un aspecto problemático que a la vez dota de un carácter innovador a la obra al consultar fuentes inéditas y analizándolas en su conjunto), así como por el enfoque propio de la historia de las relaciones internacionales y la nueva historia militar ofrece una novedosa periodización para la adquisición de armamento para la República. un aspecto para tener en cuenta con respecto a la documentación es que dado el carácter clandestino de las operaciones orquestadas en el mercado negro han dejado poca documentación o fue destruida durante la contienda, lo que dificulta aún más la labor del autor de este trabajo. En la primera fase, el autor defiende que el Gobierno republicano intentó recurrir al Gobierno galo, tradicional aprovisionador de armas para España, para conseguir el armamento. Sin embargo, la constitución del Comité de No Intervención -un órgano que según el autor supuso una fragante violación de competencias a la Sociedad de Naciones, única institución capad de vetar la compra de armamento – frenó esta posibilidad, teniendo que improvisar las vías de su obtención. En este momento, la acción diplomática fue reflejo de la situación que se vivía en la retaguardia republicana con la multiplicación de actores y la fragmentación del poder. Autoridades gubernativas, locales y de las organizaciones políticas y sindicales se lanzaron a la compra de armas. Un proceso que analiza Miguel Íñiguez Campos como una forma que favoreció el encarecimiento de los precios, las tramas de corrupción y los abusos de un mercado negro y el contrabando desconocido para la mayor parte de actores implicados. A ello se sumó, siempre siguiendo la argumentación del autor, el desconocimiento sobre armamento de estos responsables, lo que favoreció la aparición de los engaños y el fraude. En este escenario hubo también casos de enriquecimiento ilícito o incumplimiento de funciones. Para intentar controlar la compra de armamento, el Gobierno creó distintos órganos como la Comisión de Compras o la Comisaría de Armamentos y Municiones. De esta forma se intentó controlar la cantidad de agentes que operaban en el extranjero para comprar armas y su calidad.

La segunda fase estuvo protagonizada por el viraje hacía el continente americano de las autoridades republicanas, fundamentalmente, México y EEUU. Miguel Íñiguez Campos reconstruye los esfuerzos por intentar conseguir ayuda estadounidense, que siempre se mostró reticente, frente al Gobierno mexicano que se posicionó en favor del campo republicano. No así el resto de los países, la mayoría simpatizantes de los sublevados. Cierra este análisis un tercer periodo la vuelta a Europa y, sobre todo, la posibilidad de comprar armamento en la República de Checoslovaquia. Este país vendía gran cantidad de armamento a países europeos de forma directa. Sin embargo, puso dificultades al Gobierno republicano, favoreciendo la extensión de redes paralelas para su consecución, como comprar a través de terceros países. Una vía que ya había intentado México con anterioridad, pero al ser descubiertas fueron denunciadas internacionalmente.

Una constante durante todo el periodo, según el autor, fue la presión de los sublevados en el marco internacional. Los golpistas a través de sus redes intentaron sabotear las compras de material, ya sea sacándolo a la luz o informando a través de simpatizantes de la llegada del armamento (que tipo de armas se habían adquirido y por donde iban a llegar). A ellos se sumaron diplomáticos que trabajando para el Gobierno republicano actuaron como informadores para los franquistas o haciendo dejadez de sus funciones.

El autor llega a la conclusión de que, a pesar de que el Gobierno contó con la reserva de oro, no pudo adquirir de forma eficiente, regular y en cantidad armamento para hacer frente a los sublevados y la ayuda que estos recibieron de las potencias como Alemania o Italia. Recursos que condicionando las acciones militares y que en la mayor parte de los casos mostraron diversas deficiencias, como, por ejemplo, falta de formación para su manejo o montaje, falta de combustible para los aviones o piezas de repuesto, armamento obsoleto, en mal estado o incompatibilidades entre el armamento comprado y la munición. Además de que el material que se pudo obtener fue limitado no solo en cantidad y calidad, sino también en formato, destacando la ausencia de armamento pesado como aviones o tanques. Ni decir tiene, que al recurrir al mercado negro los engaños, robos y adquisiciones fraudulentas estuvieron a la orden del día.

En definitiva, Miguel Íñiguez Campos llega a la conclusión de que la República no pudo adquirir todo el material que quiso y necesitaba a pesar de contar con amplios recursos monetarios. El Comité de No Intervención favoreció su aislamiento forzando al Gobierno a recurrir a canales clandestinos e ilegales para conseguir armamento. Un Comité que las autoridades republicanas decidieron respetar, siempre y cuando se cumpliese su objetivo para los dos bandos. De esta forma, explica el autor por qué no se solicitó la supresión de este en la Sociedad de Naciones. Por lo tanto, Armas para la República. Contrabando y corrupción, julio de 1936 – mayo de 1937 es un trabajo innovador, de carácter divulgativo y lectura ágil que aporta información del complejo proceso que vivieron las autoridades republicanas para la adquisición de armamento. Un armamento fundamental para comprender algunas decisiones militares adoptadas por la República durante la guerra civil.